No se me dan demasiado bien los comienzos por eso no lo voy a hacer, solo voy a continuar.
Echo de menos un sin fin de cosas, y la verdad es que te sigo echando de menos a ti. Hoy me he vuelto a parar delante de esa puerta, esa que lleva tu nombre en un fondo negro, he vuelto a esperar verte sentado de esa forma tan unica, esa que intentamos corregir y que solo dejo hecho polvo al sillon. Lo que hoy mejor recuerdo son todas esas lecciones que solo aprendes cuando ha pasado el tiempo suficiente para comprenderlas. Eras algo cabron y te volvias niño cuando intentabas convencerme de que dejara de hacer algo, cuantos pelotazos di a esa puerta gigante, cuantas veces salte encima del techo del coche, cuantas veces te retaba hasta llevarte al punto de terminar por pasar de mi. Yo tambien estaba hecha una pequeña cabrona dispuesta a volverte loco y tu, tu estabas ahi para aguantarme, para perder los nervios y acabar por gritar y esperar que parase, cosa que nunca hacia, porque debo admitir que a veces solo esperaba por verte con esa cara de "ven que te vas a enterar de lo que vale un peine" y que luego me llenabas a golosinas.
Eras tan diferente que solo ahora te he conseguido entender y he pasado de esperar por grandes cosas a quedarme con esos pequeños detalles que son la clave de una sonrisa. Porque me enseñaste a hacer las cosas de corazon y no por interes para obtener algo a cambio, a esforzarme por mi misma y sorprenderme.
Nunca me habia sentido tan fuera de lugar como hace dos años, justo habian llamado para preguntar que tal estabas, en parte era y no era consciente de que te ibas a morir. Al darme la vuelta, tenia a mi primo pequeño que tenia ocho años diciendome, abuelo se murio. Y entonces cambio todo y yo, me rompi. Tengo claro que despues de tu enfermedad, hay dos cosas que no llegare a olvidar, una es esa gorra de Sherk que te ponias para que no se notara que te faltaba algo de pelo, esa que llevabas en la cama del hospital y que dos dias antes de morirte tenias puesta para cuando te fui a ver. Creo que ese dia fue mucho mas dificil que incluso el once. El tumor del cuello te habia crecido tanto que te impedia moverlo, por lo que cuando entre a la habitacion y me puse a tu lado, tu levemente sonreistes, te preguntaron quien era, y yo te coji la mano, apenas hablabas pero dijistes mi nombre y con increible fuerza me aprestaste la mano.
Nunca dude de tu fuerza para afrontar algo que derepente un dia aparece sin mas. La segunda cosa que no olvidare, fue el toque de humor que tuvistes para sobrellevar todo esto y pese a sufrir, luchaste por salir de ahi.
Me quedo con todas esas sonrisas que merecen la pena ser recordadas por ti, me quedo con todas nuestras batallas que se resumen en que queria ser la oveja negra de la familia que mataria por unas risas, con todas esas mañanas esperandome para llevarme al cole y por toda esa paciencia que tuviste conmigo. Gracias a ti, tengo unos cuantos motivos por los que quiero estudiar medicina, gracias a ti, me dejare lo que haga falta por sacar una sonrisa, porque a veces solo es cuestion de una simple sonrisa, con miles de te quiero's escondidos detras.